UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Félix Berumen Romina, Galván Rodríguez Malinaly, Ortiz Gallegos Ana beatriz & Puga Silva Ana Lilia.
Revisor: Galván Rodríguez Malinaly
Fecha de elaboración: MAYO 2008.
PROPÓSITO: Proporcionar estrategias a los Tutores o personas a cargo de niños que les ayuden a comprender y moldear las emociones infantiles
ASIGNATURA: Desarrollo Psicológico I
TEMA: Infancia Temprana. Desarrollo Socioemocional.

INDICE

1.- INTRODUCCIÓN
1.1 OBJETIVO
2.- CONCIENCIA DE LAS PROPIAS EMOCIONES
3.- SOCIALIZACIÓN DE LAS EMOCIONES
3.1.- INTERPRETACIÓN
3.2.- REGULACIÓN
3.3.- EXPRESIÓN
4.- EXPRESIONES COMUNES: EL MIEDO Y LAS RABIETAS
4.1.- EL MIEDO
4.2.- LAS RABIETAS
4.2.1.- FACTORES QUE INFLUYEN EN LA EXPRESIÓN DE LAS RABIETAS
5.- AYUDAR A LOS NIÑOS A COMPRENDER LAS EMOCIONES
5.1.- HABLAR DE LAS EMOCIONES
5.2.- ESTRUCTURAR EL ENTORNO FISICO PARA AYUDAR A QUE EL NIÑO APRENDA SOBRE SUS SENTIMIENTOS
5.3.- EXPRESAR DE FORMA DIFERENTE LAS EMOCIONES
5.4.- USAR HISTORIAS Y LIBROS
5.5.- HABLAR ACERCA DE LAS PELEAS Y ENFADOS
6.-ACTIVIDADES PROPUESTAS
7.- BIBLIOGRAFIA

1.1 INTRODUCCIÓN

Las emociones son aspectos importantes que integran al ser humano. Sin duda su manejo, será determinante para la formación de la personalidad. Consideramos importante el hecho de hacer énfasis en el manejo adecuado de las emociones desde los primeros años de la vida de los seres humanos, ya que si los padres y maestros o personas encargadas del cuidado de los menores, saben enseñarles el control adecuado, la expresión adecuada en el momento preciso, o simplemente el reconocimiento de cuáles son las emociones que experimentan, podrán ser los escultores de personalidades seguras, de niños que sepan controlar sus emociones y por lo tanto ser acertados en su comportamiento o en la toma de sus propias decisiones.


1.1 OBJETIVO

Describir y analizar los modelos básicos de desarrollo emocional en niños, así como los componentes de sus emociones.



2. CONCIENCIA DE LAS PROPIAS EMOCIONES

Tener conciencia de las propias emociones, requiere que el niño sea capaz de referirse a si mismo y se dé cuenta que es diferente a los demás. El orgullo, la timidez, la vergüenza y la culpa son emociones de la propia conciencia. La culpa es una emoción importante en los años de la niñez temprana.



3.1 SOCIALIZACION DE LAS EMOCIONES

La socialización, o aprendizaje social es fundamental para el desarrollo de las emociones entre los preescolares. Los niños pequeños no tienen un control preciso sobre sus emociones, ni sobre su expresión, como los adultos. Controlan más las emociones con sus conductas que con el intelecto, por lo tanto no están completamente socializadas.

La socialización de las emociones comprende tres cosas: aprender a interpretar las emociones, alcanzar cierto control sobre ellas y cuándo, dónde y cómo es apropiado demostrarlas (expresión).

3.1 INTERPRETACION DE LAS EMOCIONES

Al principio el niño no sabe cómo interpretar los sentimientos de los demás. Pero gradualmente aparece un reconocimiento creciente de las personas pueden mostrar reacciones emocionales y que es posible darse cuenta de ellas por medio de las expresiones faciales y su comportamiento. De los nueve meses al año, los infantes observan los rostros de las personas como si buscaran una clave para guiar su comportamiento, lo que se denomina referencia social.

Los niños tienen expresiones faciales similares a las que observan en otros niños. Por ejemplo, cuando oyen llorar a otro niño acostumbran sentirse tristes y a veces también lloran, prueba clara de que han aprendido a interpretar las expresiones emocionales de los niños de su edad.

Aún cuando los niños pequeños han aprendido a identificar ciertas emociones, son incapaces de comprender que pueden experimentar más de dos emociones al mismo tiempo; esta comprensión aparece gradualmente, entre los cuatro y los doce años.

Más tarde, los niños comienzan a desarrollar categorías para las emociones positivas y negativas, y diferencian las emociones en cada categoría, como estar “contento” y “alegre” o “molesto” y “triste”. Ya son concientes de que pueden tener dos emociones al mismo tiempo, pero sólo si ambas son positivos o negativos, y están dirigidas hacia un mismo objetivo, por ejemplo el niño que dice: “¡si mi hermano me pega, me sentiría molesto y triste¡”.

Una vez que los niños han aprendido a reconocer las emociones y que pueden experimentar más de una emoción a la vez, se dan cuenta de que pueden tener dos sentimientos similares hacia diferentes objetivos (“me emocionó ir a México y me agradó ver a mis abuelos”). Sin embargo no reconocen que puedan albergar sentimientos contradictorios (“no podría sentirme contento y asustado al mismo tiempo; tendría que ser dos personal a la vez”). Más tarde, los niños entenderán que pueden albergar al mismo tiempo sentimientos contrarios, pero sólo cuando se dirigen hacia diferentes objetivos. De igual manera, los niños mayores podrán describir ya sentimientos contrarios hacia el mismo objeto (“me emociona ir a mi nueva escuela, pero también estoy un poco asustado”).

Aproximadamente a los 6 años, uno de los avances más útiles que los niños efectúan es distinguir una mirada de otra y asignarlas a estados de ánimo y a significados. Pero se trata de un proceso lento.

Al comienzo del periodo preescolar los niños no pueden distinguir con facilidad la diferencia entre emociones reales y fingidas. En cambio, los niños de tres a cinco años ya pueden ver estas diferencias y su comprensión de las emociones les permite poco a poco predecir con facilidad como van a reaccionar sus padres ante sus propias emociones.

3.2 REGULACIÓN DE LAS EMOCIONES

Los preescolares tienden cada vez más a evitar las situaciones que producen emociones negativas y buscan mantener las que se relacionan con sentimientos positivos. Por ejemplo, cuando oyen la campana del camión de los helados, corren por su madre, o por dinero, y cuando se llega a la parte del cuento que les asusta cierran los ojos y se tapan los oídos.
Los niños mayores comienzan a controlar sus emociones a través de sus pensamientos. Por ejemplo, un niño pequeño que pierde su juguete para no sentirse triste se va a dormir; en cambio, el niño mayor ante la misma situación cambia de estrategia y prefiere pensar en cosas felices para no sentirse triste por la pérdida del juguete.

Aprender a regular o controlar las emociones, en especial las negativas como el miedo, tiene mucho que ver con la capacidad de adaptación al ambiente y las interacciones sociales del niño. La motivación de los padres para que expresen sus emociones negativas es un factor importante para que aprendan a manejarlas bien.

Cuando los niños son pequeños, los padres los calman y les proporcionan información (expresiones faciales) para ayudarles a interpretar ciertos eventos. Conforme van creciendo, los niños están mejor capacitados para manejar sus emociones y modular la intensidad de estas por ellos mismos, aunque todavía necesitan apoyo para controlarlas. Pueden encontrarse variaciones entre los niños en su habilidad para regular sus emociones; incluso niños mayores y adolescentes pueden presentar problemas para controlarlas.

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3.3 EXPRESION EMOCIONAL

Los niños aprenderán poco a poco las reglas de despliegue emocional, dependientes del contexto cultural y familiar. Es decir, las reglas que le indican cuándo y dónde es apropiado manifestar ciertas emociones. Parte de aprender estas reglas consiste en descubrir que la emoción expresada no siempre corresponde a la que uno siente. Por ejemplo, el niño aprende que no debe llorar cuando le obsequian algo que no quería y menos frente a la persona que se lo dio.

A continuación, se presenta una tabla que resume los procesos implicados en la socialización de las emociones.



El niño comienza a hacer planes y realizar actividades. El aliento de los padres para esas iniciativas da lugar a una sensación de gozo al tomar la iniciativa y abordar nuevos desafíos. Si los niños son regañados por esas iniciativas, albergarán fuertes sentimientos de culpa, minusvalía y resentimiento. Los padres son la base fundamental para que el niño desarrolle confianza y seguridad en si mismo

Un niño que sabe que siempre puede dirigirse a su madre en momentos de verdadera necesidad se vuelve más confiado en sí mismo. Un niño que corre a los brazos de su madre cada vez que se siente desprotegido a menudo está preocupado por el hecho de que lo obliguen a mantenerse a distancia cuando tiene algún problema. Es un error decir a los niños de cinco años que ya son “demasiado grandes para esas cosas”. Lo son en cierto sentido, pero no les hace ningún bien que se lo digan.

El comportamiento en los juegos refleja a menudo la conducta que está acostumbrado a observar en su propio hogar. En las familias en que la emoción no se expresa abiertamente, la exposición a un sentimiento profundo y repentino puede ser mucho más alarmante que en un hogar donde la irritación o la alegría se manifiestan inmediatamente, como una cuestión de momento que luego pasa.




Los niños aprenden interaccionando con su ambiente emociones aún más complejas que las emociones básicas que poseen todos los niños al nacer. Entre las emociones aprendidas por el niño durante los tres primeros años de vida cabe señalar dos formas diferentes:
4.1.- EL MIEDO.

A los animales. El miedo de este tipo aparece hasta el primer año de vida. Los niños habituados a convivir con animales no presentan ningún tipo de miedo hacía estos; sin embargo niños que han sido sugestionados por adultos con relatos de animales feroces, son los que comúnmente temen a los animales. Aunque éste miedo es natural y está relacionado con la maduración del niño, ya que es muy normal que en general temamos a lo desconocido o lo que no les es familiar.
A la oscuridad. Se ha sugerido que este tipo de miedo es resultado de una mala educación de los adultos mayores. Este temor también puede ser producto de lo desconocido y con mas razón para un pequeño expuesto a la oscuridad donde no se sabe de que este poblado y de dónde todo puede surgir en cualquier momento.

Otro tipo de temor pero que les fascina, es el de “monstruos” de TV. Parte de esta fascinación se deriva del hecho de saber que los demás niños de la misma edad también están alarmados. Los niños están aprendiendo a distinguir la verdad de la realidad y no están seguros de si la televisión entra en dicho esquema. Pero tampoco desean que sea totalmente historia. Los padres deben escoger con esmero entre distintos programas según lo que crean conveniente para sus hijos.

4.2.- LAS RABIETAS.

Son respuestas emocionales frecuentes en los niños de tres años de edad. Generalmente están asociadas a algún tipo de frustración que el niño experimenta al no satisfacer sus demandas sobre el medio ambiente o al no llamar la atención de sus padres como a el gustaría. Generalmente las rabietas son de dos tipos: impulsivas e inhibidas.
4.2.1- RABIETAS IMPULSIVAS.

Están dirigidas hacia el objeto o persona que ha sido causa de su frustración. Puede tomar la forma de un ataque físico o verbal y su intensidad es variable.

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4.2.2-RABIETAS INHIBIDAS.

Este tipo de rabietas se mantienen bajo control por el propio niño, es decir, el niño puede manifestar su frustración retrayéndose o huyendo de la persona o del objeto ofensor.